{"id":94,"date":"2016-05-01T01:29:24","date_gmt":"2016-05-01T00:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/pacoperez.com\/blog\/?p=94"},"modified":"2016-05-01T01:29:24","modified_gmt":"2016-05-01T00:29:24","slug":"molinosquijote-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pacoperez.com\/blog\/2016\/05\/01\/molinosquijote-1\/","title":{"rendered":"Don Quijote contra Iberdrola"},"content":{"rendered":"<p>Con la lanza en el ristre, arremeti\u00f3 a todo el galope de Rocinante y cuando estaba a punto de embestir con el primer molino, el aire frente a \u00e9l ondul\u00f3 como si fuera l\u00edquido y, junto con Rocinante, desapareci\u00f3 para asombro de Sancho que a\u00fan le daba voces.<\/p>\n<p>Sancho, entonces, se acerc\u00f3 a esa rareza del aire a todo el correr de su asno y pretendi\u00f3 detenerse a mirar qu\u00e9 hab\u00eda al otro lado, pero su cabalgadura no fren\u00f3 a tiempo y, por m\u00e1s que le jal\u00f3 de las riendas, se colaron por la puerta desconocida sin poderlo evitar.<\/p>\n<p>Fue s\u00f3lo un segundo, una sensaci\u00f3n de vac\u00edo en el pecho y en el est\u00f3mago, un exceso de luz y otro de oscuridad y al momento ya estaban de nuevo sobre el campo por el que Don Quijote segu\u00eda a todo el galope que Rocinante le daba.<\/p>\n<p>Lo que don Quijote y Sancho no sab\u00edan era que, aunque parecido, ya no estaban en el mismo campo donde hab\u00edan encontrado los molinos de viento, sino unas leguas m\u00e1s al norte, en la Sierra del Romeral, perteneciente al municipio de Villaca\u00f1as y \u00e9ste a la provincia de Toledo, donde treinta y siete gigantescos aerogeneradores mov\u00edan sus aspas blancas para convertir en energ\u00eda el\u00e9ctrica la fuerza del viento.<\/p>\n<p>Hasta a Rocinante le extra\u00f1\u00f3 lo que ve\u00eda, pero espoleado por su amo, no pudo hacer otra cosa que embestir con todas sus fuerzas contra la base blanca del aerogenerador al tiempo que una puerta met\u00e1lica se abr\u00eda y sal\u00eda silbando por ella un operario de mantenimiento, con su uniforme azul marino de letras blancas en la espalda, el casco blanco y el arn\u00e9s de seguridad cruzado por el torso y las ingles. No esperaba este buen hombre, ni en el m\u00e1s alocado de sus sue\u00f1os, que al salir al exterior donde habitualmente s\u00f3lo se encontraba con los arbustos del campo manchego y el ruido del viento en las aspas, topar\u00eda con un caballero andante, lanza en ristre, presto a ensartarlo cual malandr\u00edn de libro de caballer\u00eda.<\/p>\n<p>Don Quijote, que segu\u00eda viendo a los gigantes, no hab\u00eda reparado en que los molinos de muela y grano se hab\u00edan convertido en aerogeneradores de doscientos codos de altura. Peor\u00a0a\u00fan, la transformaci\u00f3n no hab\u00eda hecho m\u00e1s que reforzar su certeza de que eran gigantes encantados y que el operario que acababa de salir por la puerta ovalada no era sino un endriago o un vestiglo agazapado tras el gigante para ayudar a \u00e9ste en la batalla.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ay mi madre! &#8211; exclam\u00f3 el operario cuando vio lo que se le ven\u00eda encima. Y se escondi\u00f3 tras la puerta abierta, agarr\u00e1ndola con fuerza por el interior. Al instante la punta de la lanza golpe\u00f3 la puerta e hizo una enorme abolladura por encima de\u00a0la cabeza del operario. A continuaci\u00f3n aparecieron otras abolladuras en la parte inferior de la puerta cuando Rocinante y don Quijote se estamparon contra ella y el operario vio c\u00f3mo trozos de la armadura y la rodela rebotaban en los pelda\u00f1os que sub\u00edan a la entrada de la torre.<\/p>\n<p>Cuando unos segundos despu\u00e9s ya parec\u00eda que el ataque hab\u00eda terminado, el operario baj\u00f3 los\u00a0pelda\u00f1os poco a poco para asomar la cabeza al otro lado de la puerta y cu\u00e1l no fue su espanto al encontrarse, nariz con nariz, con el rostro ensangrentado y maltrecho de don Quijote que, al punto, alz\u00f3 la espada lanzando la siguiente amenaza:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1V\u00e1lame Dios, que ni t\u00fa ni cien vestiglos que vinieran a ayudarte torcer\u00e1n la fuerza de mi espada!<\/p>\n<p>El operario, en un acto reflejo, arroj\u00f3 a la cara de don Quijote las cuerdas de escalada que llevaba arrolladas al hombro y que hab\u00eda utilizado en el mantenimiento de la h\u00e9lice del generador antes de encontrarse en tan surrealista trance. A continuaci\u00f3n sali\u00f3 corriendo en direcci\u00f3n a su coche tan deprisa como le permitieron sus piernas y sin volver la vista atr\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Sancho hermano, ay\u00fadame con esta serpiente que bien terminar\u00e1 por quebrar todos mis huesos y tragarme de un bocado como se sabe que hacen con carneros enteros! &#8211; gritaba don Quijote, mientras Sancho se acercaba a la carrera espoleando a su asno.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la altura de su se\u00f1or don Quijote, vio que la serpiente\u00a0era soga y que si no atinaba a desenredarla\u00a0se deb\u00eda a que de una brecha que ten\u00eda en la ceja, la sangre que le manaba le hab\u00eda pegado los ojos haci\u00e9ndole imposible ver m\u00e1s all\u00e1 de un palmo de distancia.<\/p>\n<p>Por el espejo retrovisor, y mientras el coche se alejaba a toda pastilla de all\u00ed, el operario pudo ver una escena que no olvidar\u00eda en los d\u00edas de su vida, la viva imagen de don Quijote malherido en brazos de Sancho Panza, junto a la escalera de acceso a la torre de un aerogenerador de Iberdrola y a Rocinante, porque no pod\u00eda ser otro, que no se hab\u00eda movido del suelo desde que, de un cabezazo, aboll\u00f3 la puerta met\u00e1lica de la entrada a la torre.<\/p>\n<p>\u00a1A qu\u00e9 locos se les habr\u00eda ocurrido montar semejante teatro!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la lanza en el ristre, arremeti\u00f3 a todo el galope de Rocinante y cuando estaba a punto de embestir con el primer molino, el aire frente a \u00e9l ondul\u00f3 como si fuera l\u00edquido y, junto con Rocinante, desapareci\u00f3 para asombro de Sancho que a\u00fan le daba voces. 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