{"id":164,"date":"2016-10-22T23:54:41","date_gmt":"2016-10-22T21:54:41","guid":{"rendered":"http:\/\/pacoperez.com\/blog\/?p=164"},"modified":"2016-10-22T23:54:41","modified_gmt":"2016-10-22T21:54:41","slug":"el-mal-capitulo-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pacoperez.com\/blog\/2016\/10\/22\/el-mal-capitulo-8\/","title":{"rendered":"El Mal &#8211; Cap\u00edtulo 8"},"content":{"rendered":"<p>Los ojos ya se le han acostumbrado a la oscuridad y, aunque no hay luna, se ven las siluetas de las cosas, se ven las l\u00edneas de la carretera, se ven los \u00e1rboles del bosque a unos doscientos metros a la derecha. Y se oyen las pisadas de la ni\u00f1a. \u00a1Estaba descalza! Sin dejar de correr con todas sus fuerzas oye, en el silencio absoluto que le rodea, el tud tud que hacen los pies de la ni\u00f1a mientras le persigue. Corre muy r\u00e1pido, pero no tanto como para alcanzarle f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>De improviso da un quiebro a la derecha y enfila hacia el bosque. Cuando cambia el firme suelo de la carretera por el del campo irregular se da cuenta de que ya no puede correr tanto. Tiene que levantar mucho los pies si no quiere tropezar. De inmediato tropieza, pero no llega a caer y cuando se est\u00e1 recuperando, sin dejar de correr, tropieza de nuevo y cae, toca el suelo con las manos un segundo y se levanta como si tuviera un resorte. Ha mirado un segundo hacia atr\u00e1s y ha visto la silueta de la ni\u00f1a saltando tras \u00e9l. La ni\u00f1a jadea como un animal. \u00bfQu\u00e9 demonios es esa ni\u00f1a? Una demente escapada de alg\u00fan psiqui\u00e1trico, sin duda. \u00bfC\u00f3mo estar\u00e1 su compa\u00f1ero? Al menos ella no se ha quedado all\u00ed para liquidarlo. Se le erizan los pelos de la nuca.<\/p>\n<p>Brincando sobre los mont\u00edculos y baches del terreno llega a plena carrera a los primeros \u00e1rboles y, a pesar de estar ya totalmente acostumbrado a la oscuridad, all\u00ed dentro no se ve pr\u00e1cticamente nada. Se ve obligado a dejar de correr y a andar tan r\u00e1pido como puede esquivando los troncos que va tocando con los brazos extendidos, como si fuera un ciego en una habitaci\u00f3n desconocida.<\/p>\n<p>Cuando se ha adentrado unas decenas de metros en el bosque oye c\u00f3mo la carrera de la ni\u00f1a se acerca y tambi\u00e9n se detiene. Ella tampoco ve.<\/p>\n<p>Entonces decide subirse a un \u00e1rbol, le parece lo m\u00e1s seguro. Se agarra al tronco del que tiene m\u00e1s cerca y comienza a subir trenzando los pies sobre el tronco y reptando como una oruga, primero tirando de los brazos, despu\u00e9s recogiendo los pies hacia arriba, haciendo pinza con ellos y de nuevo estirando los brazos. Son pinos, huelen bien. Hace unos segundos que no oye los movimientos de la ni\u00f1a, \u00e9l sin embargo, hace demasiado ruido cuando sus ropas se arrastran sobre la \u00e1spera corteza del \u00e1rbol. Llega a las ramas altas, son gruesas y tupidas, se detiene acuclill\u00e1ndose entre dos de ellas y mira hacia abajo. El coraz\u00f3n le late tan deprisa que teme que le d\u00e9 un infarto all\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Mira el suelo con detenimiento, a izquierda y derecha, intentando ver si aparece la ni\u00f1a, pero no consigue ver nada. De pronto detiene su respiraci\u00f3n, \u00a1la ve! Ve su silueta blanquecina moverse lentamente entre los \u00e1rboles cercanos. Parece que ella no le ha visto a \u00e9l, pero se mueve como si intuyera que \u00e9l se encuentra cerca.<\/p>\n<p>El ser en el interior de la ni\u00f1a se agita hist\u00e9ricamente mirando por la ventanilla rectangular que le proporciona la visi\u00f3n de su hu\u00e9sped.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a se detiene justo en el \u00e1rbol donde est\u00e1 subido el muchacho. \u00c9l la ve, \u00a1la ve!, y tiene tanto miedo que se pondr\u00eda a llorar como un beb\u00e9 si no fuera porque no quiere delatar su escondite. Desde donde est\u00e1 ve que la ni\u00f1a mira alrededor, se apoya en el tronco del \u00e1rbol y entonces, lentamente, levanta la cabeza y mira hacia la copa del \u00e1rbol. El muchacho distingue la redondez blanca de su cara de loca y, mientras la mira sin moverse, la ni\u00f1a se agarra al tronco y comienza a subir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ojos ya se le han acostumbrado a la oscuridad y, aunque no hay luna, se ven las siluetas de las cosas, se ven las l\u00edneas de la carretera, se ven los \u00e1rboles del bosque a unos doscientos metros a la derecha. Y se oyen las pisadas de la ni\u00f1a. \u00a1Estaba descalza! 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