{"id":133,"date":"2016-08-23T20:18:59","date_gmt":"2016-08-23T18:18:59","guid":{"rendered":"http:\/\/pacoperez.com\/blog\/?p=133"},"modified":"2016-08-23T20:18:59","modified_gmt":"2016-08-23T18:18:59","slug":"asesinato-de-una-gaviota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pacoperez.com\/blog\/2016\/08\/23\/asesinato-de-una-gaviota\/","title":{"rendered":"Asesinato de una gaviota"},"content":{"rendered":"<p>Eran buenos chavales, divertidos, escandalosos, siempre riendo. Ten\u00edan todos entre once y catorce a\u00f1os y pasaban el verano en la playa de Malikar\u00e9.<\/p>\n<p>Malikar\u00e9 tiene cuatro grandes playas y una cala peque\u00f1a. La peque\u00f1a es la cala m\u00e1s al oeste del pueblo, la cala de los barcos abandonados. Para llegar hasta all\u00ed hay que cruzar un descampado de tierra dura y roja.<\/p>\n<p>Para los ni\u00f1os, esa traves\u00eda tiene algo de viaje sin retorno. Son cinco, a veces se une alguno m\u00e1s del pueblo. Salen desde la casa de dos de ellos, que es la \u00faltima casa al oeste. Primero van ellos y detr\u00e1s van madres y padres cargando con sombrillas, neveras, toallas, ca\u00f1as de pescar a veces.<\/p>\n<p>El cielo es siempre de un celeste impoluto, con el sol ardiendo n\u00edtido durante el arco diario de su recorrido.<\/p>\n<p>En medio del descampado hay un momento en el que casi no se ven las casas y casi no se ve el mar. Ellos no lo saben, porque son muy j\u00f3venes a\u00fan, pero cruzar todos los d\u00edas ese punto de no retorno har\u00e1 que en el futuro sean m\u00e1s valientes. Pase lo que pase siempre esperar\u00e1n ver el mar al final del descampado y siempre sentir\u00e1n que sus padres les cubren las espaldas.<\/p>\n<p>El descampado termina cuando se acaba abruptamente el suelo de tierra roja y lo siguiente es un escal\u00f3n hasta la arena de la playa. La orilla est\u00e1 a veinte metros. El borde del suelo es irregular, dentado, los ni\u00f1os arrancan trozos de todos los tama\u00f1os y los lanzan al agua. Las explosiones son magn\u00edficas, porque adem\u00e1s del agua que salpica muy alto hacia arriba, la tierra roja deja una nube de sangre sumergida que a los ni\u00f1os les permite jugar a bombardeos y cazas de ballenas y otros monstruos marinos.<\/p>\n<p>Los padres se instalan en la playa, clavan sombrillas, extienden toallas, colocan sillas y neveras, abren las primeras cervezas.<\/p>\n<p>La cala a la derecha hace un recodo donde se acumulan barcos abandonados. Todos estos barcos abandonados est\u00e1n semisumergidos. Los ni\u00f1os, a base de ir cada d\u00eda a esa cala, ya se conocen el mapa del terreno. A la cala se entra atravesando el esqueleto de madera de lo que queda de un barco que debe llevar diez o veinte a\u00f1os all\u00ed. Ya hay mucha arena que lo cubre, as\u00ed que se puede andar por su interior exactamente igual que por su exterior, la playa est\u00e1 fuera y dentro de \u00e9l. S\u00f3lo asoman a la superficie las cuadernas quemadas y ajadas como espinas de un pez gigante.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os entran en ese territorio conocido sin ning\u00fan plan, como cada d\u00eda. A veces se encuentran flotando unas gafas de buzo viejas y llenas de peque\u00f1os caracoles marinos, atrapadas entre las maderas muertas, o una zapatilla del pie derecho que les da material para averiguar, incansablemente, el origen y las circunstancias que la han tra\u00eddo hasta all\u00ed. Muchas veces se habla de la costa de otros pa\u00edses. Cuando eso ocurre, vuelan silencios sobre ellos del tama\u00f1o de los oc\u00e9anos que sus imaginaciones tienen que sortear para cruzarlos.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Eh, venid!, \u00a1mirad lo que hay aqu\u00ed! \u2013 grita uno de ellos a los otros.<\/p>\n<p>En un segundo est\u00e1n todos all\u00ed contemplando a una gaviota.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfNo vuela? \u2013 pregunta alguno por encima del hombro del que tiene delante.<\/p>\n<p>La gaviota est\u00e1 arrinconada, a un lado tiene madera de barco, por detr\u00e1s tiene el agua de la playa que se mueve adelante y atr\u00e1s diez cent\u00edmetros al comp\u00e1s de la marea libre que existe fuera de la zona de los barcos abandonados, y por delante tiene la arena de la playa y cinco grandes humanos que le hacen sombra. Sin embargo si decidiera volar nadie podr\u00eda imped\u00edrselo. Las gaviotas, aunque muy cercanas, siempre est\u00e1n fuera del alcance de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene una pata rota, \u00bfveis?, le cuelga tonta \u2013 dice uno de ellos.<\/p>\n<p>&#8211; Debe pasarle algo m\u00e1s, no puede ser que no vuele s\u00f3lo por la pata rota \u2013 comenta otro en voz alta.<\/p>\n<p>&#8211; Seguramente estar\u00e1 enferma \u2013 dice uno.<\/p>\n<p>&#8211; Y estar\u00e1 sufriendo \u2013 dice otro.<\/p>\n<p>&#8211; Mi padre dice que a los animales que sufren hay que sacrificarlos \u2013 dice otro y todos le miran porque acaba de definir qu\u00e9 es lo que tienen que hacer.<\/p>\n<p>Van a sacrificarla, es lo que tienen que hacer, se ponen a buscar con qu\u00e9. La gaviota ve c\u00f3mo se alejan y se relaja un poco, da unos saltitos por la arena dejando la huella poligonal de su \u00fanica pata buena. Pero los ni\u00f1os vuelven y se arrincona otra vez. Uno de ellos, el mayor y el m\u00e1s fuerte, carga con un trozo de madera enorme, se le marcan las venas de los b\u00edceps y del cuello por el esfuerzo. Se detiene un momento frente a la gaviota, rodeado por sus secuaces que lo miran todo con la curiosidad de estar ante algo que es m\u00e1s grande que ellos, levanta la madera todo lo que puede y la arroja sobre la cabeza de la gaviota. Entre todos mueven la madera para ver si el sacrificio ha funcionado, pero la gaviota, aunque muy maltrecha, todav\u00eda se mueve. Levantan la madera, ahora entre dos, y la vuelven a soltar sobre el p\u00e1jaro. Despu\u00e9s de varios intentos, parece que por fin est\u00e1 muerta. Dejan la madera sobre ella a modo de l\u00e1pida y siguen investigando entre los restos de los barcos abandonados.<\/p>\n<p>Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, el mayor de esos cinco amigos, el verdugo, el asesino, sigue acord\u00e1ndose de aquel asesinato. Ya es un hombre adulto, y le han pasado cosas mucho peores en la vida, pero justo porque ha crecido, ha aprendido que vivir en este mundo es un juego de equilibrios, entre lo que tienes y lo que no tienes, entre lo que viene y lo que se va&#8230; Y sabe que lamentar interiormente la muerte de aquel animal es lo \u00fanico que puede hacer para compensar su asesinato. Y pedirle perd\u00f3n cada vez que se acuerda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran buenos chavales, divertidos, escandalosos, siempre riendo. Ten\u00edan todos entre once y catorce a\u00f1os y pasaban el verano en la playa de Malikar\u00e9. Malikar\u00e9 tiene cuatro grandes playas y una cala peque\u00f1a. La peque\u00f1a es la cala m\u00e1s al oeste del pueblo, la cala de los barcos abandonados. 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