Lo del Corral de Esquivel

25.10.05 18:19 27ºC

Ya es martes, qué bárbaro, se me pasan los días y no me da tiempo a nada. Un montón de horas navegando entre la estéril tarea de mecanizar facturas, demasiado tiempo conduciendo, demasiado tiempo subiendo y bajando escaleras cargado de cajas y trastos, demasiado poco tiempo durmiendo y aún así me faltan horas para componer la música que llevo en la cabeza, como una mochila neuronal, con asas y todo; me falta tiempo para terminar el capítulo siete de “El hombre que hablaba con las máquinas”, que me está encantando escribirlo, Blídimin en Japón, jejeje; tengo atrasadísima la web que le estoy haciendo al pintor Gonzalo Orquín; tendría que haber grabado este finde unas entrevistas para un trabajo que está preparando mi hermana, uf; y llevo desde el domingo buscando un hueco para colgar las fotos que hicimos por la tarde en el Corral de Esquivel, en la Vermouth All Stars, donde toqué el bajo con los Rock’n’roll Dildos y con más músicos. Qué bien nos lo pasamos, joder!. Se puso el bar a reventar de gente, yo creo que jamás he visto tanta peña allí. Los temas de Grease quedaron preciosos, yo iba con una camisa petadita, con los cuellos levantados, la manga corta más arremangada aún, debajo una camiseta de cuello redondo bien apretada, vaqueros con dobladillo hacia fuera, calcetines blancos y zapatos y cinturón negros. O sea uno de los chicos de esa peli. Unas colegas cantaron aquello de “Me gusta ser una zorra” de las Vulpes, y fue un bombazo, se la sabía todo el bar!!. Las Elenas Fernándezss cantaron canciones hermosas, versiones acústicas de Madonna y otras de las que ignoro todo, Isra Diezma, Chencho Fernández, Dani Cascales, Manolo Martínez, que me puso los pelos de punta con “Un año de amor” de Luz Casal si no me equivoco; Pablo, Cristina Fernández y Juan, que se marcaron un tema a medias por sorpresa, ¡qué me gusta cuando cantas a gritos, Cristina! yuuuuuuu!!. Y hubo niñas que hicieron unos coros muy divertidos, entre ellas la G. En fin, una vermouth como tiene que ser, porque además me tomé todos los que me dio la gana, mmmm, qué ricos!.

A cenar nos fuimos a la Gallega, a comer bombas a la gallega, menos mal que estaba vacío porque íbamos unos veinte. Todavía hoy, cuarenta y ocho horas después, me estoy riendo de los comentarios de Isra y Manolo sobre la gorra de ferroviario de JG, jajajaja!, no te enfades, JG, que me río con amor; y desde luego que me ahogo de la risa cada vez que me acuerdo del bello durmiente en el tren con la baba chorreando sobre la camisa, JAJAJAJAJAJA!.

 
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Sueño con mar

04.10.05 12:00 24ºC

El mundo de los sueños es apasionante y sorprendente. ¿Cómo es posible vivir mundos tan extraños estando dormido y a la vez vivir de forma tan distinta estando despierto?.
El otro día soñé con aviones que se estrellaban, eso lo sueño muy a menudo. Uno detrás de otro, yo estaba en tierra y veía a lo lejos cómo el primer aparato atravesaba una zona de turbulencias, perdía el control y caía. Antes de saber qué había sido de él, un segundo avión atravesaba volando el mismo espacio y le ocurría lo mismo, se quedaba como sin aire bajo las alas, una de ellas se desprendía y el avión caía a plomo, en barrena, verticalmente, para estamparse contra el suelo en mil pedazos. Desde lejos todo lo veo diminuto, veo saltar trozos de pasajeros, equipajes, maletas que se abren en el aire y dejan escapar su contenido como si fuera confeti y he oído el impacto que suena imponente y solitario como un barreno de dinamita en una cantera, tapado por una pala excavadora, una detonación seca y poderosa, en eso queda el desastre del segundo avión. Después recuerdo un perro aplastado en la carretera y dos coches accidentados en una zanja, en la cuneta, pero a ninguno de los pasajeros le ha sucedido nada, aunque en los primeros momentos parecía que uno de los conductores, que era mi padre, había muerto, pero no, fue sólo un susto.
El de esta noche ha sido en el mar, aunque muy extraño. Yo iba conduciendo, con la G. a mi lado o detrás, eso cambia durante el transcurso del sueño, su posición es flotante, a veces está a mi izquierda y yo conduzco en el lado derecho, como los ingleses, y a veces ella está detrás y yo conduzco desde el centro como los pilotos monoplaza. Vamos por una ancha autopista absolutamente desierta, una autopista que atraviesa el mar a ras del agua. Conduzco muy deprisa y de pronto me doy cuenta que la carretera que tengo por delante está inundada, desaparece bajo las aguas, reduzco bruscamente la velocidad e intento frenar, pero noto cómo las ruedas pierden contacto con el asfalto y estoy a punto de perder el control. Entonces pienso que la G. lleva puesto el cinturón pero yo no y mientras, sigo notando cómo el coche hace pequeñas eses, como cuando se conduce por la nieve. Al fin se ha detenido y no hemos tenido el accidente casi inevitable, pero desde dentro del coche, en la quietud, la soledad y el silencio, me doy cuenta que estamos detenidos en medio del mar, con un palmo de agua en las ruedas y entonces siento una angustia indescriptible, vértigo quizás.
Quien lo entienda, que me lo explique. Ya tardas, Bubo.

 
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