Respuesta a no sé quién

27.06.06 20:44 25ºC

En el post anterior, alguien anónimo me ha dejado la siguiente reflexión:

En los tiempos que corren no es bueno cerrarse puertas, pero nunca he podido dejar de decir lo que pienso, así que te lo digo:
Allí la gente es feliz y es humilde y seguro que puedes aprender muchas cosas de ellos, espero que entre otras te enseñen a pedir perdón a las personas cuando eres injusto o te equivocas. Por otro lado te deseo, como siempre, lo mejor.
Firmado: yasabesquien

Bueno, la verdad es que no sé quién eres, aunque he estado mirando la IP de tu comentario y rastreando un poco, supongo que me "imagino" quién eres, pero realmente aún sigues siendo anónimo o anónima para mí. Tengo curiosidad por conocer tu identidad, ¿serías tan amable de enviarme un email dándote a conocer?. Me pregunto a qué te refieres con lo de cerrarse puertas, ¿eres tú quien se las cierra?, no sé si te refieres a que después de dejarme ese comentario ya puedes despedirte de trabar amistad conmigo o a que yo me he cerrado alguna puerta por lo que me dices después... no sé, acláramelo por favor. ¿Conoces Bangladesh?, ¿te consta que allí la gente es feliz y es humilde?, que yo sepa no tengo a nadie pendiente de pedirle perdón, puedo garantizarte que absolutamente todo lo que hago en la vida lo hago de buena fe, no me considero injusto y, bueno, aprendo a base de mis errores, cuando me equivoco lo reconozco al vuelo. Por otra parte estoy pensando que quizá tú eres de ese tipo de personas que esperan algo de las demás y que se frustran cuando no se cumple. Yo no soy así, no espero nada de nadie, soy feliz viviendo individualmente en sociedad, hay personas con las que comparto mi camino en la vida y personas con las que dejo de hacerlo si siento que nuestros caminos apuntan hacia destinos distintos, de ninguna de ellas espero nada, doy lo que tengo y tomo lo que me ofrecen. Claro que tampoco he sido así toda la vida, ahora tengo más perspectiva que hace quince o veinte años, tengo más capacidad para distanciarme de las verdades absolutas que todos recibimos desde la infancia y que, después, no lo son, claro.

 
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Bangladesh

03.06.06 22:29 27ºC

Hemos venido impactados. Todo huele allí, a veces condenadamente mal. Incluso antes de llegar al país, cuando subimos al avión de la Biman en Bangkok, ya nos dimos cuenta de que el ambiente era distinto, la azafata tenía una complicidad con los pasajeros como si los conociera personalmente, como si fueran todos del mismo pueblo, además el piloto, antes de despegar, se puso a rezar en árabe por megafonía, seguido por todos los pasajeros musulmanes. Quizá el olor más abundante es el de una especia que no conozco, creo haberla localizado en unos manojos en la calle, pero me despisté y no tuve ocasión de comprobarlo, quizá sea cúrcuma, aunque no exáctamente. Hasta el Marlboro huele a esa especia, una mezcla entre canela, jengibre e incienso... no sé.
Dice mi hermana que el año pasado vio en Alemania, en un festival de cine, una película de un director bengalí que se titulaba “Las personas más felices del mundo”, la he buscado en el oráculo Google, pero no aparece ni una sola referencia a esa peli, a ver si me entero del título original. Así son los bengalíes, contra todo pronóstico, viviendo en la pobreza casi absoluta, felices y tranquilos, gente buena y cariñosa, gente que te para por la calle, sólo porque eres un blanco entre veinte millones de cetrinos, claro en realidad es como si a Sevilla llegara una pareja de seres verdes de dos metros y medio de altura hablando raro. Lo juro, en seis días sólo vimos por el centro de Dhaka a una chica blanca.
La paz, la paz, la paz.... al día siguiente de llegar a Sevilla, el viernes, estuve leyendo el periódico mientras desayunaba, como tantos otros días. Me angustió. Estuve toda la mañana con un nudo en el pecho por gilipolleces como que se habían parado las obras del tranvía en la Plaza Nueva porque habían encontrado una fuente romana bajo tierra, la eterna historia, bueno pues yo con las lágrimas tontas, con una sensación, por esa y por el resto de las noticias de España, de olla a presión, de estar inmerso en un entorno excesivamente opresivo, y eso ha sido el resultado de estar sólo seis días allí!! Es difícil de explicar, la gente de Dhaka tiene un corazón enorme, no tienen donde caerse muertos muchos de ellos, y aún así están de buen humor. Conocimos algunos empresarios, gente de distintas ocupaciones y todos estaban cortados por las mismas tijeras, un abogado de los de renombre en la ciudad, con su despacho occidentalizado, con su traje y su corbata, y andando descalzo por la oficina, charlando con nosotros mientras se acariciaba el empeine de un pie...
Cuando estuve en Túnez, hace años, odié a los árabes por su molesta costumbre de regatear por todo, joder si cogí el mismo taxi ayer cómo me vas a cobrar el doble hoy!!, bueno pues en Dhaka y en Bangkok regatear es un juego, y además divertido, porque ellos no se enfadan, juegan a negociar un precio y ya está, los tunecinos, los marroquíes, se cabrean mogollón si les aprietas mucho, como si de verdad fuera importante, pero eso no sucede en Bangladesh, lo importante allí es vivir en comunidad, tener siempre amigos cerca. También debe de haber malos rollos por allí, supongo, supongo, pero yo no los he visto, aunque voy a tener tiempo de verlos porque nos vamos a vivir una temporadita a tierras bengalíes, año y medio como mínimo, quizá más.
Qué hago con mis cosas?, las meto en un guardamuebles?, son cuatrocientos euros al año, me las llevo a Bangladesh?, son mil o mil quinientos euros, las quemo?, las vendo?, las regalo?... no sé qué hacer, aún no lo sé, tengo unos tres meses para decidirlo, nos vamos en septiembre.
En Bangkok sólo estuvimos un día, pero aún así nos gustó, tuve un poco la sensación de Andorra pero a lo bestia, una ciudad donde todo son tiendas, no hablan inglés, vender sexo no es ningún tabú, las tailandesas son preciosas, los tailandeses no tanto, la moneda es el Baht, ahora es el monzón, calor y lluvia, todo parece sacado de Blade Runner. Me gustó, me gustó...

Bangladesh es paz, estoy deseando llegar.

 
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