Centauto

11.02.2010 10:30 25ºC

Hace muchos, muchos años, un amigo del que entonces era mi cuñado acuñó un término maravilloso: “Centauto”, refiriéndose a un híbrido perfecto entre humano y automóvil, de tantas horas al día que se pasaba conduciendo.
Hoy me he reencarnado en su monstruo. Son las diez y media de la mañana, voy camino de Konabari, a visitar una fábrica de accesorios textiles. Cuando me he subido al coche, antes de arrancar, he abierto el maletín del portátil y he sacado el ordenador, su cargador para el mechero del coche, los auriculares pequeños que son como conchas sin peso y que se cuelgan imperceptiblemente de la parte superior de las orejas, lo que los médicos llaman el pericondrio tras el hélix, los auriculares diminutos del móvil, la tarjeta pcmcia con el módem edge para conectar a Internet usando un tarjeta sim y por último he sacado el móvil de mi bolsillo izquierdo.
He puesto el portátil sobre mis piernas y he abierto la tapa. Mientras arrancaba he insertado en el lado izquierdo la pcmcia y el jack verde de los auriculares, el rosa del micrófono no lo he enchufado porque no tengo suficiente ancho de banda para hablar por skype. A continuación he enchufado los auriculares del móvil y lo he dejado junto a la palanca de cambio. Me he metido los auriculares del móvil bien adentro del pabellón auditivo y sobre ellos me he puesto los auriculares del ordenador. Una vez que Windows ya está en marcha veo que casi no me queda batería y enchufo el cargador al mechero del coche y detrás del portátil.

Tengo que preparar unas tablas de excel para discutirlas en la fábrica, abro la carpeta de mp3 y me pongo al Kiko Veneno.

Entonces se ha puesto en marcha el coche, obviamente conduce el chófer de la empresa.

 
reflexiones al respecto