| Nota viajera |
23.2.03 21:00 |
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| reflexiones al respecto | |
| Del aburrimiento |
20.2.03 8:08 |
| Lo malo de haber vivido agitadamente una vida intensa es que ahora, que vivo tranquilo como un galápago, me aburro mucho. Ojalá fuera un aburrimiento frívolo (ains me aburro), pero es que no es así, es un aburrimiento patológico, ansioso, enervante, es como un intenso y molestísimo zumbido en el interior del cerebro. Me aburro porque he estado volando durante años a dos mil por hora y ahora no puedo frenar así por las buenas, en serio, de verdad, que esta calma chicha me deja demasiado vacío para el torrente de pensamientos que fluyen por mi cabeza a la presión acostumbrada durante años. Y sé que esta calma me va a gustar, por eso estoy fabricando una especie de canales por donde dejar fluir mi vida. Cada vez me gusta más el trabajo que hago con PS (si lees esto súbeme el sueldo, mamón), creando, creando, fabricando la maquinita. Estoy tirando con fuerza de las riendas de mis pensamientos porque me sacan como tres cabezas de ventaja y me cuesta concentrarme en el presente y se me va el talento palante, palante, y me llena los sesos de humo, de realidades venideras quizá, pero inexistentes al fin y al cabo. Homenaje recordatorio: Recuerdo cuando JI y yo decidimos llevar a G y MP a la estación de autobuses porque se iban a Leiria, más parriba de Lisboa, ese era el dato, más parriba de Lisboa, hace de esto la friolera de catorce o quince años, pero había un acontecimiento deportivo en Sevilla, el cross de Itálica, creo, y estaba todo cortado, así que como de todas formas no íbamos a llegar a tiempo a la estación decidimos acercarlas hasta la siguiente parada que no recuerdo si era Badajoz o había alguna antes. El caso es que fuimos persiguiendo al autobús los ochocientos kilómetros hasta que en algún momento decidimos que para qué engañarnos, si al final íbamos a llegar hasta Leiria. JI siempre fue un desastre, no sé nada de él desde entonces, más o menos, en aquel viaje la única lámpara que funcionaba en el coche, su coche, era la de la luz larga izquierda, ni cortas, ni frenos, ni nada, nos paró la poli de noche, porque nos cogió la noche, claro, y G que siempre ha sido la personificación de la inocencia, un osito de peluche de carne y hueso, intentaba convencer a los picoleteiros en portugués de que nos perdonaran, que era una emergencia, pero nada, le metieron veinte mil escudos, creo que nunca llegó a Espanha la multa esa. Llegamos tardísimo a Leiria y los padres de G nos querían matar, pero dormimos los cuatro en la alfombra junto a la chimenea e hicimos el amor cada uno con la que le tocaba. Estuvo muy bien. Pero lo mejor fue la vuelta, JI y yo en ese vehículo destartalado al que tampoco le funcionaban los limpiaparabrisas ciando empezó a llover y teníamos que parar de vez en cuando a limpiar los cristales con un kleenex. Antes de que empezara a llover, justo cuando amanecía y el cielo estaba teñido de acuarelas turquesa y fuego imposibles de pintar, ni de contar, ni de repetir, tuvimos que parar porque JI se cagaba como las mirlas y allí, en el arcén de aquella carretera portuguesa y desierta, rodeada de campiña congelada de escarcha, me descojonaba de la cantidad de vapor que desprendía la mierda de JI y era feliz, muy muy feliz. |
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| Onomatopeya de inspirar |
15.2.03 2:06 |
| ¿Cómo es la onomatopeya de inspirar? ¿aaaaahh?, no, eso suena a grito desesperado, ¿uaaaafff?, podría ser. Estos siete días sin teléfono ni Internet han sido como aguantar la respiración debajo del agua hasta casi el límite y este post es justo la misma sensación que cuando sacas la cabeza fuera del agua e inspiras salvajemente en busca de aire. La mudanza me ha revelado que mi familia se enrrolla que te cagas. Han estado como unos campeones, pintando paredes, lijando puertas, moviendo cajas, limpiando mierda del año cuarenta y uno. Y esto último lo digo de verdad, porque debajo de la pata de un mueble que parecía sacado del capítulo dos de "Cuéntame", haciendo cuña, apareció una moneda de cinco céntimos de 1941. Y el mueble tenía toda la pinta de haber estado en el mismo sitio desde esa fecha porque las baldosas que había debajo eran de color radicalmente distinto a las otras desgastadas por el paso del tiempo. Como resultado la casa está perfecta, habitable, acogedora, recién pintada, antigua y nueva a la vez, una cucada, vamos. Hemos tenido algún percance, como la otra noche a las cuatro de la madrugada, que se rompió por la mitad una estantería de cristal cargada de libros, demasiados libros para tan poco cristal. Fue como una bomba, yo creo que los sismógrafos canarios lo habrán captado :) . Lo más alucinante de esta casa es el silencio. Me meto por la noche bajo el enredón y no se oye NADA. Duermo como un bendito. Tengo que decir que antes vivíamos en la Alameda, que es un sitio fantástico para estar borracho hasta las seis de la mañana, pero eso es si estás en la calle en uno de los mil bares de la Alameda, pero no cuando intentas dormir. La voy a echar de menos. |
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| Me mudo |
7.2.03 17:27 |
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| Internet en el siglo XVI |
7.2.03 1:36 |
| A veces, además de soñar, ensueño. Así que hoy en un momento de descarga mental y de otras tripas, estaba yo ensoñando, como Felipe el de Mafalda, una imagen que no puedo dejar de contar aquí. Ensoñando me recuerda a encomiendo, que le decía el cura en la extremaunción al moribundo inane, "encominedo tu alma a Dios nuestro Señor" y el pobre decía "encomiendo me pongo yo bueno en dos días!!". Pues eso, que estaba ensoñando que viajaba yo en el tiempo y de pronto me encontraba en las afueras de las murallas de un castillo, cerca de un bosque, en un día luminoso, azul y despejado, intentando explicarle a un chavalín que en el sitio del que yo provenía se podía escribir un diario y que lo viera medio mundo y que además opinaran sobre él. Pero claro no le daba las explicaciones en estos términos, sino intentando usar conceptos asequibles a su siglo XVI, su campo, su bosque, su castillo y, en fin, ese bucólico entorno por completo ajeno a estos pentiums y quantums. Entonces le explicaba que la cosa funcionaba de la siguiente forma: que un grupo de gente muy grande, y él me interrumpía y me preguntaba que cuántos, y yo a sabiendas de que todos los habitantes del castillo no superarían los mil decido decir que ciento cincuenta o doscientas personas, y él se sorprendía resoplando y agitando las manos, ¡cuánta gente!. Bien, continuaba yo, pues toda esta gente tiene sus diarios puestos encima de un tocón a las afueras del castillo y cuando les apetece, salen a dar un paseo y pasan por delante de los diarios y leen algunos de ellos y otros no, y como la mayoría tienen una pluma y un tintero al lado pues si quieres puedes añadir cosas a lo que ya está escrito y opinar sobre ello. Entonces el chavalín, con la mirada encendida, pensaba que sería fantástico poder leer y escribir para participar en ese exquisito juego. Pero entonces empezaba a plantearme cuestiones como si se mojan cuando llueve, si no se los lleva nadie. Y yo, además de solventarle todas esas dudas, voy más allá y le digo que en realidad la mayoría de ellos ni siquiera salen a pasear sino que tienen atado el diario a unas cuerdas y poleas y desde la ventana de su casa, dentro de las murallas del castillo, pueden tirar del diario, escribir en él, y después devolverlo a su sitio. El chaval sonríe ampliamente y noto que su imaginación ya vuela lejos. Miro al horizonte despejado y de inalcanzable extensión y pienso que en mi mundo del siglo XXI, con un movimiento leve de mi dedo índice podría enviar una foto de ese instante precioso y de esa cara de niño sonriente más allá del horizonte que alcanzo a ver. Pero eso no se lo voy a decir. |
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| Sueño con vosotros |
3.2.03 0:44 |
| Me he enganchado perdida y enamoradamente al blog de VyF, vamos que lo he puesto el segundo de mis favoritos porque Aracne yo creo que va a ser siempre la primera porque sí y no se hable más. La otra noche en un ataque repentino de insomnio a las cuatro y media de la madrugada me levanté a leer un rato el blog de VyF y me dieron las siete, me volví a acostar y tuve un sueño que no recuerdo entero pero algo se me ha quedado y que ahora contaré. Como no podía parar de leer su blog y el sábado tocaba visita a mis suegros en el pequeño, y aislado de toda onda, pueblecito de Campofrío, guardé la página en un disquete y me llevé el portátil. Y seguí leyendo, claro. El sueño que tuve fue: "Mi casa, que como siempre, en todos los sueños, no coincide con ninguna casa en la que yo haya vivido hasta ahora, y ya van unas cuantas. Había una salón diáfano, sin paredes ni pilares en medio, con el suelo de madera, grande pero muy acogedor, con muchos muebles. La cocina estaba en uno de los lados, separada por una barra americana. Había mucha gente y eran todos bloggers!!, gente que no he visto en mi vida, salvo unas pocas fotos en algunos casos pero que leo frecuentemente. Había una fiesta, musiquita y copas y grupillos de gente charlando por aquí y por allí, había también una gran terraza, enorme, con el suelo este de loza roja que no sé si se llama terrazo o algo parecido. El último dato del contexto es que en las habitaciones interiores de la casa había una en la que estaba el ordenador, y era una habitación vacía, con una mesa en el centro en la que estaba todo el equipo informático. Cuando se encendía el monitor todos los capuchones azules de los bolígrafos bic que había a su alrededor eran atraídos y se quedaban pegados a los costados, pero sólo los capuchones, sin los bolis. En un sofá del salón, allí en medio y sin ningún pudor estaban follando Zom tumbada boca abajo y Arrozabanda encima (yo no sé si les va molestar que lo cuente, pero juro que es lo que pasaba en el sueño). Además yo los veía como por una cámara con el angular un poco abierto, desde arriba. VyF estaba en la terraza rodeado de tías buenas, buenas, buenas, de la marca 'Buenas', que no sé si se las había traído él o eran también bloggers (total, de verdad que no conozco a ninguna personalmente). Fire iba andando entre la gente con un cubata en la mano, como solitario y observador, de tranqui. Y 'sé' que estaban todos los que escriben blogs que leo frecuentemente y otros que nunca leo, y ¡no estaba Aracne!, ¿pero qué le pasa a mis neuronas?. Eso sí que no lo entiendo." Mientras soñaba le pedí a mi cuerpo que se levantara, cogiera la grabadora y grabase todo el sueño porque al despertar no me iba a acordar ni de coña, pero no fui capaz y ahora sé que faltan muchas cosas por poner que no puedo recordar con nitidez. |
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