Hoy, que es Nochebuena

24.12.04 16:52 17ºC

Hoy, que es Nochebuena, es el cumpleaños de mi padre, por ejemplo, quiero regalarle algo de Historia que sé que le encanta, pero no sé qué todavía porque siempre lo dejo casi todo para última hora. JJ. estaba malete, ingresado en el Valme, así que he dejado a la G. en Mairena con un superregalo de amigo invisible para su cuñado, que se va a quedar muerto cuando lo vea, y me he ido dirección Dos Hermanas a visitar al pacientemente. Menos mal que me ha dado por llamar antes porque resulta que le han dado el fin de semana libre y está en su casa, en Alcalá de Guadaíra, aunque el domingo tiene que ir de nuevo a ingresarse en el hospital. Anda jodido del estómago, pero tiene buen aspecto. Sobrevivirá a ésta. LV., su mujer, me ha regalado algo que llevo milenios queriendo tener, un cuenco tibetano de novecientos gramos!!, que es, como su propio nombre indica, un cuenco de bronce con una maza como las que se usan en la cocina para hacer all i oli, ajo aceite. Rozando el borde del cuenco con movimiento circular uniforme produce unos sonidos mántricos increiblemente potentes para un cacharro tan chico. Llevo una hora enganchado dándole vueltas a la maza e inundando de Tibet mi salón. Me encanta. Al salir de casa de JJ y LV tenía pensado venir a la mía a arreglarle un ordenador a HC, que se lo debo desde hace semanas, pero hace un día tan magnífico que he torcido ruta y me he ido al Bar Utopía a obsequiarme con unas tapas de chipirón plancha y huevos rellenos, oído cocina!!, y unas cruzcampo bien heladas. He llevado como compañía el libro "Courtney y yo" de Lucía Etxebarría. Hasta ahora no había leído nada de esta niña, y de hecho le cae mal a todas mis amigas, no ella, que no la conocen en persona, sino la imagen de Borde de España y enteradilla que transmite, así que me ha entrado curiosidad por saber quién produce estos sentimientos intensos, porque aunque no sean positivos, tampoco son de indiferencia y he supuesto que algo importante tenía que transmitir con sus textos como para caerle mal a todas. En las primeras cien páginas, tengo que decirlo, me ha puesto contento una reflexión, y es que aunque el contenido es bueno, bien documentado, ágil y entretenido, no tiene la calidad literaria que yo esperaba de la ganadora del último Premio Planeta. También es verdad que no ha sido con este libro con el que lo ha ganado, ya me he pedido "Un milagro en equilibrio" para valorar con más acercamiento. Me he puesto contento porque me gusta más lo que yo escribo que lo que he leído de ella, y aunque no basta, ni por asomo, escribir más o menos bien para poder vivir de ello, me hace ilusión pensar que no es descabellada la idea de poder dedicarme a esto en cuerpo y alma. Quizá yo piense que escribo bien, porque me gusta releerme y porque le gusto a mis amiguetes, pero la realidad pura y dura es que jamás de los jamases he ganado ni un mísero premio y mi trayectoria literaria está a años luz de la de Lucía Etxebarría, que tiene sólo tres años más que yo. Así que la critico con absoluto conocimiento de causa, con humildad, me alegro por su éxito como me alegro por los míos propios, palabra.

Hoy llega a Sevilla RG, mi eterno amigo, el mejor guitarrista de rock de cuantos conozco, al que casi le amputaron el dedo índice izquierdo hace un año y toca ahora mejor todavía que entonces, para absoluto asombro de quien lo ve y lo oye. También llega FS, el fotógrafo, que viene de Londres de hacerle fotillos a Amaral y lo mejor es que ayer llegó mi hermana, desde Hamburgo y hoy, ya, dentro de un rato, llega mi hermano desde New York, con historias fresquitas de la isla de Manhattan, de sus cepas de virus criogenizados y de las costumbres neoyorquinas de trabajadores explotados, fatigados pero infatigables.

No dejéis de visitar la página de Granada Arias, a la que cada día, poco a poco, le vamos añadiendo cosas nuevas. A mí me fascinan sus cuadros y sus dibujos, de verdad. Estoy intentando convencerla para que les ponga precio y los pueda vender desde su página y no sólo los domingos en la Plaza del Museo. Y lo conseguiré.

 
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www.gran-adita.com

08.12.04 21:35 10ºC

La web de GranAdita parece que ya tiene algo de rostro, aunque le falta mucho por mostrar.

 
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Vaya, vaya

08.12.04 19:03 13ºC

De pronto me paro a pensar y me pregunto por qué escribo el nombre de Antonio Gala completo en vez de usar las iniciales AG. como hago con todo el mundo. ¿Qué pasa, que él no tiene derecho a la intimidad?, no, lo que pasa es que soy un presumido de mierda y como el chico es famosete pues yo voy y presumo de haber estado con él hablando de cuatro banalidades, que si las hablo con mi vecino del tercero pues no vengo a contarlo aquí. Precioso, vamos, precioso. Ahora ya no lo voy a borrar porque la anécdota era ésa y este post en sí mismo tampoco tendría sentido, pero conste que todas las referencias que haga de ahora en adelante a personas cuya intimidad pueda afectar, las haré usando las iniciales, salvo que me autoricen explícitamente a nombrarlas con nombre y apellidos. Hombre ya!.

Perdón.

 
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Anécdotas

02.12.04 19:17 9ºC

Hace meses que duermo poco, normalmente cuatro o cinco horas, pero a veces tres, a veces dos. Después ando todo el día dormitando por los rincones, cualquier ratito de diez minutos, y cualquier lugar, es bueno para echar un sueñecito. La G. es que es muy intensa y además se lo ha montado para trabajar poquito y dormir bastante, así que cuando nos juntamos, siempre salgo perdiendo sueño. Ahora nos ha dado por ir a patinar, se me va a poner un culo para partir nueces, de aquí a unos meses. No se me da mal, aunque hace años, cuando esquiaba, GR. me vacilaba de experta porque tenía algunas horas más que yo, tanto me picaba que hasta me rompí los ligamentos de la rodilla izquierda en una carrera suicida en el pirineo francés, en Saint-Lary, si no recuerdo mal.

El otro día estuve un ratillo con Antonio Gala, fue breve pero agradable. Le escribí una carta, unas semanas antes, contándole lo que me había emocionado de nuevo, las Trece Noches con Quintero y me respondió invitándome a vernos un rato en un hotel precioso de Sevilla, aprovechando que venía a dar una conferencia por estos barrios. Hablamos de Manuel Chaves Nogales, de "A sangre y fuego", que me ha gustado mucho. También hablamos de lo imposible que me resulta quedar con él media hora para charlar en un hotel porque se me pone cara de groupie, que preferiría que viviera en mi barrio o yo en el suyo para charlar más tranquilamente, con otra naturalidad. Quedó en llamarme al día siguiente, si podía, y no pudo. Qué le vamos a hacer.

 
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Carta a los Reyes Magos

01.12.04 19:00 11ºC

Queridos Reyes Magos:

Este año me he portado especialmente bien, porque he sido valiente y he tomado las decisiones que mi alma pedía a gritos, a pesar de que no han sido nada fáciles. Es decir que creo que merezco que me traigáis los regalos que pida, la incongruencia es que no sé qué pedir. No quiero una Play porque todo lo que tenía que jugar con el ordenador lo jugué de golpe hace unos años, cuando disputábamos aquellas larguísimas partidas de Command & Conquer que comenzaban a las siete de la tarde y terminaban a las nueve de la mañana, o a las once. Éramos cinco contra cinco, con nuestros auriculares, nuestros micros ergonómicos frente a los labios y nuestros ordenadores conectados en red. Creo que en esos días agoté lo que me quedaba del bonobús de jugar que todos tenemos. El resto lo consumí unos años antes jugando con HC al golf, a The Incredible Machine y al Tomb Raider, partidas largas, en noches interminables. Así que de jugar no me pido nada. Que sepáis que a los Reyes que son los padres, les he pedido unos patines en línea, talla cuarenta y tres, con freno en la bota derecha, rodilleras, coderas y muñequeras, así que esto ya no hace falta que os lo pida a vosotros. A vosotros creo que os pediré que me libréis de esta deuda de trescientos sesenta euros al mes, que tengo contraída, como la tuberculosis, hasta febrero de dos mil ocho, y de esa otra de once mil euros que le debo a ya-sabéis-quién y que devolveré algún día. Siempre tengo la posibilidad de pasar de todo, como comentaba con RB, y sentir cómo me inunda el gratificante bálsamo de la libertad, que consiste, cómo no, en que siempre, siempre, siempre, puedo pasar de todo y reconstruir mi existencia de otra forma, con otros esquemas, con otro entorno, pero con los mismos anhelos, vivir al cien por cien, ser honesto y tener el valor suficiente para abrir los ojos, abrir la mente, las orejas, la boca, el culo y, en fin, todo yo y poder ser penetrado por la humanidad, no en el sentido sexual, que también, sino en el espiritual, quiero saber lo que no sé y quiero todo aquello que me emocione, para bien o para mal. Prefiero para bien.

Pero es que en esta vida, al parecer, me ha tocado ser bueno, y no quiero que nadie cargue con las consecuencias de mis errores, así que de momento aguanto el tirón de pagar todos esos dolores que me dificultan la existencia, la única que tengo, y que me hacen pensar, constantemente, que estoy jugando con fuego al desperdiciar tantísimo tiempo en conseguir dinero para pagar esas tontadas del pasado, porque mañana, a lo peor, ya es tarde para todo. O pasado mañana. Por eso, mis queridos Reyes Magos, os pido la magia de que me paséis un taloncito por valor de treinta mil eurolitos, treinta mil, y así me olvido de esos temas y enfoco mis esfuerzos en proyectos más interesantes.

Paco.

 
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