Se me muere el alma (Parte 2)

RELATO de Antonio Mediano

Mi alma sigue viva. O al menos eso creo. No sé si lo que noto en el pecho es su dolor o su vacío. Tal vez ya no esté. En cualquier caso, mi mirada sigue perdida. Hoy ni siquiera lloré. Pero sigo teniendo frío. Y miedo. Mucho miedo. No sé a qué pero tengo miedo. A la oscuridad supongo. A medida que mi alma se muere, mi entorno es cada vez más oscuro. Más vacío. La soledad me hiela. Yo busco abrigo, busco luces que me guíen... Pero no encuentro nada. Y mi alma se muere. A veces creo que se recupera. Siento por momentos rabia pero en seguida se me va. No merece la pena. Se debilitaría más aún mi propia alma. Siento asco. Mucho asco. Todo es tan irónico... Hoy incluso esbocé una sonrisa. Dibujando en la calle, un fumeta porculero casi me hace reír. Pero a renglón seguido vuelve el nudo en el pecho...
Yo me resisto. Pero cada vez me quedan menos fuerzas. Y menos esperanzas. Quiero que mis ojos vuelvan a brillar. Quiero una ilusión. Quiero reír al menos una vez al día. No quiero que me falte el alma. Prefiero una alma moribunda a un alma muerta. Prefiero sufrir a no sentir... Pero con mi alma se me va también el optimismo. Hay momentos en los que no le veo sentido a luchar. En los que creo más sensato asumir la realidad: mi alma se va. Sería todo más fácil. Confortably numb.
Y me sigo preguntando qué le pasó. Qué la está matando. Quiero reanimarla pero no sé qué hacer. Ni siquiera sé qué le pasa. Me ha vuelto a decir lo gilipollas que soy. Ya...

 
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