Se me muere el alma (Parte 1)

RELATO de Antonio Mediano

Creí que había salido ilesa pero no. Ha ido empeorando día a día y ahora está bastante mal. No sé exactamente qué es lo que la está matando pero se me está muriendo. Y yo no quiero que se me muera, yo quiero seguir siendo feliz. Quiero VIVIR y no deambular maquinalmente como cada vez hago más. Llevo un par de días sintiendo su dolor en mi pecho. Jamás había sido como ahora. Había estado mal pero ahora mi alma se muere. Noto como se corrompe, como va desapareciendo y el vacío que va dejando me hiere más que su dolor. Me estoy quedando hueco. Querría preguntarle qué le pasó, qué fue lo que le hizo tanto daño pero no puede responderme. Se me muere. Y con ella se me va la alegría, la ilusión, la confianza, la estima... Y llega la soledad, el abandono, el vacío... Quiero luchar, quiero ser fuerte, quiero vivir, quiero disfrutar, quiero superarlo todo.... ¿Pero cómo hacerlo sin alma? Ella siempre me sacaba de estos líos. Quiero recurrir al sentido del humor pero caigo en la cuenta que eso era algo de lo que ella se encargaba. No sé reír sin ella. Mi corazón se ha dado cuenta de lo mal que está y late a toda prisa para avisarme pero sólo consigue angustiarme más aún. Se me va, irremisiblemente se me va. Busco motivos que me expliquen qué le paso pero no los encuentro. ¿Rabia? ¿Pena? ¿Dolor? ¿Engaño? ¿Mentira? No. Ninguno y todos. Y ella no me contesta. No me dice qué le pasó. Lo último que me dijo es que era un capullo. ¿La maté yo? Puede ser...
Se me va el alma y parece que se me va poco a poco también la cabeza. Hoy me he encarado con un chófer de TUSSAM que no paró en un paso de cebra y que encima me sacó el dedo. Yo no tuve nada mejor que hacer que perseguirlo corriendo hasta la siguiente parada y golpearle por la ventanilla. Nos dijimos de todo. Y si lo hubiera tenido a mano seguramente lo habría matado a hostias. Aún así, ha tenido algo bueno. Después, la impotencia me ha hecho llorar. ¡HE LLORADO! ¡Mi alma sigue viva! ¡Sigo teniendo alma! ¡Sigo viviendo!
Quiero pensar que aún puedo ser persona. No quiero ser el robot autónomo que vengo siendo desde hace un par de días. Quiero encontrar un norte. Un nuevo norte. Algo nuevo a lo que agarrarme. Nuevas ilusiones. Al menos una. Quiero volver a sentir. Ahora sólo percibo...

 
reflexiones al respecto