Mi visión del mundo

RELATO de Hugo Camps

Mi visión del mundo está comprendida y determinada por una ventana. Y gracias al cielo, porque otros camaradas han corrido peor suerte. Unos son blanco de las meadas del pérfido cánido, y otros, lamentablemente han sido decapitados, atropellados o, en el mejor de los casos, liberados por el F.L.E.J.
Gracias a mi privilegiada posición tengo a mi alcance medios de alta tecnología y soy consciente de la realidad nuestra de cada día. Puedo ver la tele. Escucharla no, pero las imágenes hablan por si mismas. El otro día por ejemplo, demolieron dos altísimos edificios de un país lejano, de forma poco ortodoxa, en mi humilde opinión, sin que ninguno de mis colegas tuviera noticias de ello.
Gracias también a mi singular posición en el jardín, veo cómo mis amos derrochan cada día un singular número de gestos que ya quisiera yo poder realizar alguna vez en mi vida. Llevo con la misma posturita desde que fui creado. Tampoco me puedo quejar en ese aspecto, puesto que estoy recostado, de perfil con mi cabeza apoyada en el brazo derecho. Mis camaradas que aún están íntegros, obedecen a contorsiones inimaginables, y alguno de ellos además tiene que sostener cosas dispares, como lamparitas, palas, picos y todo tipo de herramientas. Me cuentan que están muy cansados, y es normal, ya que lo estoy yo, y lo único que he hecho en mi vida es observar la vida de otros, ver televisión y estar tirado rascándome el cogote. Aunque el tiempo pasa, y empiezo a desteñirme debido al clima, y ya no soy tan resultón como antaño. Mi mayor deseo es poder retirarme al interior del hogar, y ser repasado de pintura, barnizado y pasar al cielo de los figuritas, acogidos como ídolos en el lar, y entablar relación con mi amada bailarina de Lladró. Claro que ella es tan perfecta, tan dulce en su concepto y su tono, tan bella, que una vulgar pieza como yo nunca será objeto de su interés, cualquiera que éste sea. Quisiera aclarar que no soy un despechado, sino un enano de jardín.
La vida, como dijo aquél, es sueño, y yo me permito la licencia de soñar todo lo que me da la gana, sin duda, ayudado, huelga reiterarlo, de la posturita impuesta.
Otro de mis deseos confesables es quitarme esta hirsuta barba cana, que pica horrores y no hace honor a mi verdadera edad. Parezco mucho mayor de lo que soy con la dichosa pelambrera. Y lo que daría por tener una mascota... No me refiero a un animalito, sino a esos sombreros tan populares entre los clásicos gánsters, tan elegantes y con ese aspecto de macarra de lujo. Porque el gorro de pico que llevo es la mar de incómodo.
Pero bueno, cada uno es como es y eso no se puede cambiar. Además, eso es como todo... Siempre nos seduce la idea de ser otros. Versiones mejoradas de nosotros mismos, más altos, más delgados, más guapos, más ricos, más inteligentes, más sensibles, más dotados, más fuertes, más lanzados, más todo. Somos unos pardillos. Es triste pensar lo afortunados que somos para los que son objeto de nuestra envidia rastrera, porque yo tengo barba y tu tienes los ojos teñidos en añil... He de confesar que lo mío va más por el tema moda. Es que llevo un ridículo pijamita mitad verde-betis, y mitad rojo-palangana, el gorrito de marras y unas especie de babuchas rematadas en pico, marrón caca. Lo que daría por ponerme cosas tan exóticas como: unas sandalias, unas botas de esquí, unas aletas de buzo, o unos simples pisamierdas marrón claro. ¿Y una camiseta en verano? ¿Quién no ha imaginado, soñado, deseado fervientemente ponerse una camiseta de manga corta? En fin. Estoy condenado a pasar el resto de mis días en pijama. Pero como todo obedece a un orden que yo no soy capaz de entender, doy gracias a mi creador y le pido disculpas por ser tan frívolo y pueril.
Por cierto, hablando de cambios, no quisiera yo parecer un amargado de la vida, como ya digo, estoy en una singular posición en la vida, sin segundas, pero ¿Qué coño es eso de “Tumbadito”? Dios...¡Qué derroche de imaginación, qué gasto neuronal, qué abuso del magín! Resulta que yo, que atiendo al nombre de Dandi Wondrous Alter Role Faccioso (ni me pregunten), he de soportar que me llamen “Tumbadito”. Y mis colegas no han corrido mejor suerte: “Cabezón”, “Blandito”, “Dormilón”, “Flojo” y “Borja”. A mi no se me ocurre llamar a mis amos, “Amargadito”, “Histeriquilla” ni “Fumeta” (si, el hijo le pega a la resina). No hay derecho, hombre.
Pese a todo tengo que reconocer, como ya he dicho anteriormente, que he tenido suerte en el jardín y que, siendo como soy, de lo más comodón, apalancado, conformista y displicente, no le pido mucho más a la vida... Amor, mucho amor, que la cosa se marchita cuando falta y se engrandece cuando se halla (me refiero a la vida, mamarrachos).
Ea, un placer. Hasta más ver.

D.W.A.R.F.


P.S. ¿Alguien tendría la amabilidad de decirme qué demonios es el ser que presenta “Cine de Barrio”? Porque, aunque lo parezca, un troll no es... Muchas gracias.
Otra cosa, para aquellos mal informados, el F.L.E.J. o F. L.N.J. en francés, es el Frente de Liberación de los Enanos de Jardín, y pueden hallar más información en internet, que es como una bola mágica con forma de televisor, qué maravilla.

 
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