CRÓNICAS FUTURAS

RELATO de Paco Pérez

La persona que me ha contratado, la que me permite publicar estas líneas, no me cree, en absoluto. Pero le hace gracia la historia que le cuento. Llevo ya un año y medio pululando por aquí y aún no salgo de mi asombro ante todo lo que observo en vuestras costumbres. Yo nací (o naceré) en Sevilla, hasta aquí bien, pero la Sevilla en la que yo nací, o naceré, no tiene ochocientos mil habitantes sino doce millones. Aunque no se lo crea ni Dios, tengo pruebas más que suficientes para demostrar que yo no he nacido en este siglo veinte o veintiuno junto con vosotros, sino en el veintisiete, concretamente en 2630, insisto, aunque no os lo creáis, que por culpa de un accidente salté seiscientos y pico años hacia atrás. Hay cuestiones que prefiero no investigar, no quiero conocer a mis antepasados y no quiero poner a prueba ninguna paradoja temporal para comprobar si desaparezco impidiendo que engendren mis abuelos, de hecho no sé hasta qué punto debo relatar las cosas más elementales de lo que era mi presente y que están tan lejos del vuestro. Yo trabajaba de almacenero, no soy científico, ni físico gravitacional (que aún no tenéis) pero trabajaba con garfios antigravedad, que son una especie de guantes, muy populares, que eliminan por completo el peso de cualquier masa que tocan, hasta ciertos límites. Creo que sencillamente pellizcan el tejido gravitacional lo suficiente para anular el peso del objeto. Bueno, pues por lo visto yo he tenido la mala suerte de comprobar que cuando se pellizca el tejido gravitacional también se pellizca el temporal.
De cualquier forma, y hasta donde me parezca prudente, os iré contando las abrumadoras diferencias que separan la época en que nací, o naceré, de esta actualidad vuestra y ahora también mía.

 
reflexiones al respecto