| 29.1.2001
Quiero recordar, escribiéndolo en estas líneas, que entiendo,
asumo y necesito practicar el concepto de “parar el mundo”
de Don Juan, donde los conceptos aprendidos del mundo, como tal, se derrumban.
Estaré dos años y medio o tres trabajando a diario sólo
para ganar dinero y saldar mis deudas actuales. Aunque en este tiempo
pierda el rumbo, cosa muy probable, me gustaría agarrar este chaleco
salvavidas en forma de texto, cuando necesite salir a flote, cuando todo
esto pase.
Quiero recordar que el mundo no quiero vivirlo conforme a lo que he aprendido,
no quiero que me acompañe el miedo de la manada, el miedo a separarme
de la corriente común, el miedo a sentirme loco o extraño.
Quiero hacer “lo que yo quiera” en cada momento. Ahora dejaré
de hacerlo, provisionalmente, en estos tres años, para saldar mis
errores pasados en forma de dinero.
Quiero recordar que no debo endeudarme para tener posesiones accesorias
que sólo consigan desconcentrarme, difuminarme de mi razón
de ser.
Debo luchar por mi felicidad, por mi claridad, por mi aprendizaje, por
mi pasión, por mi risa, por mi presente más que por mi futuro.
Por si lo olvido, quiero dejar aquí escrito que lo que me hace
crecer, florecer, es escribir, descubrirme por dentro y por fuera con
relatos inventados o reales.
Quiero dejar plasmado en estas líneas que lo necesario para vivir
es muy fácil de obtener, muy barato y asequible, la casa y la comida.
Quizá hasta soy capaz de descubrir en un futuro, que puedo prescindir
incluso de algo más, no sé.
Por si se me olvida: para nada necesito tener una casa en propiedad, tener
un coche, una visa, unos créditos. No quiero nada de eso.
Paco, recuerda todo esto.
|